Jueves , 26 Noviembre 2020
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El tenis pide un nuevo salto de tecnología

El tenis pide un nuevo salto de tecnología

Es incomprensible como en tierra batida se sigue sin utilizar el famoso ojo de halcón u otra herramienta que permita a los jueces de silla saber si una pelota ha entrado o no, sin tener que juzgarlo de manera subjetiva.

Con el ojo de halcón introducido desde el 2006, el tenis sigue todavía sin completar la llegada de la que podría ser la tecnología más importante de su deporte a la tierra batida, una superficie en la que se ha visto durante este 2020 que claramente lo necesita.

Las condiciones del calendario de la gira de tierra en este año, con más humedad en la pista y bote más rápido y por lo tanto nítido de las bolas, así como con un viento que ha podido mover la tierra durante un punto, ha hecho que los botes de las pelotas sobre la superficie no hayan estado tan claros en muchas ocasiones, lo que ha podido costarle más de un punto a algunos de los profesionales que así se han quejado.

A pesar de que desde inicios del 2020 se está probando una tecnología de la empresa española FOXTENN precisamente para saber de manera objetiva si una bola entró o no, con una precisión milimétrica, el cambio no termina de llegar a una ATP que seguramente tenga algo de miedo a dar ese paso definitivo y obligar a los torneos más importantes de arcilla a introducir estos avances.

Los tenistas lo piden

Pero la realidad es que en el Open de Francia hubo ya una gran controversia con el tema y parece que esas nuevas generaciones de tenistas que están en las apuestas deportivas como los mejores, lo piden a gritos. Tampoco se cortó un Novak Djokovic, que como una de las voces más autorizadas del circuito masculino, cree que incluso se podría ir más allá y suprimir con ciertas tecnologías la presencias de los jueces de línea, una figura a extinguirse en el futuro sin ninguna duda.

Sin embargo, la realidad es que cuesta mucho decidir acerca de estas cosas. Tomando como ejemplo el fútbol, la implicación del VAR en la mayoría de las competiciones punteras sigue en entredicho pese a que se lleven ya más de dos años desde su implementación oficial, en la Copa del Mundo de Rusia 2018. Y extrapolando esto a un deporte como es el tenis, de mucho aficionado tradicionalista al que este tipo de moderneces no le van, quizás todavía le falte un tiempo para que se cumpla con su llegada.

No obstante, está claro que tarde o temprano los torneos de tenis sobre tierra batida como el Open de Francia, el Masters de Roma, el Masters de Madrid o el Conde Godó de Barcelona, acabarán por tener incluida esta u otra tecnología que evite que sea un juez de silla el que delimite si una bola ha botado sobre la línea o ha sido fuera, desde su punto de vista, con la marca de un bote ya pasado que se ha quedado marcado sobre la arcilla de sus pistas. Algo que para muchos parece inexplicable en plena era de la digitalización y la tecnología.

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